26 Abril 2019

origen

“En el inicio tuve un sueño de color Cián, donde las nubes de mi imaginación fueron entrelazándose para dar formas compactas. Una vez que fijaron esa forma casi voluptuosa, les fui dotando de armonía, de sonido, de movimiento. El color cambió entonces al Magenta, y vi que mi expresión se tornó en orgullo. Con la técnica adecuada descubrí el escondite del color Amarillo, y entonces todo comenzó como unas semillas que plantas orgulloso en tu jardín de las ideas.

Éstas germinaron, crecieron, y casi tocaron el cielo. Pero entonces tuve la visión de que el suelo podía dar más frutos, que en mi mente brotaban como serpientes erráticas. De ahí nacieron los otros pilares, y animado me dije que no pondría límite ni techo.

El gusto por las palabras me dio el color Azul. Vi que tenían vida propia, pero eran mudas. Entonces soñé y fantaseé con un color de los objetos en movimiento, soñé con el color Verde.

Extasiado contemplé mi sueño, pero vi que otros podrían también admirarlo, compartirlo. La idea del color Rojo fue creciendo lentamente como un gusano que sale de la tierra fértil. Y me dije... ¿Por qué poner límites?

Al no haber límites, los troncos se bifurcaban en más ramas de color, como si de injertos se tratase, para lograr nuevas formas de comprensión y cromatismo. Los colores se entrelazaban y florecían con fluidez. Todo se ramificó y se asentó, y entonces comprendí que habría que poner orden y unificar sin perder la esencia, y de ahí salió el último no color, el Negro, el que recoge todo y nada a la vez, ese que resume todo y sintetiza, como si de un centro cósmico se tratase, la idea original.

De esta manera comprendí que todo era "simplemente posible".

 

 

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